Las comunidades autónomas tratan de ponerse de acuerdo en una misma manera de actuar frente al uso de smartphones en las aulas, ya que se dan conflictos y los docentes no saben cómo deben proceder (el 91% detecta problemas de convivencia en las aulas). El veto que se plantea preocupa a los profesionales de la tecnología educativa, por eso muchos rechazan la prohibición absoluta porque no la consideran la estrategia educativa más acertada (a diferencia de las familias que prefieren que se usen otro tipo de dispositivos para esta finalidad). A juicio de los profesionales es mejor establecer normas comunes y enseñar a usar los móviles a los jóvenes, apelando al sentido común y responsabilidad incluyendo a las familias.
Noticia publicada en: www.europapress.es.
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