En un estudio en el que se analiza los hábitos de vida de los menores, realizado entre el 2022 y 2025, muestra que los chicos y chicas de 11 a 22 años pasan 11 horas más a la semana usando las pantallas. Este aumento considerable tiene un impacto en su capacidad de concentración, que ya no solo afecta a nivel académico, sino que también a las capacidades emocionales. A este estado los investigadores lo denominan “cerebro palomita”
Apodaron a este fenómeno “cerebro palomita”, porque actualmente al visualizar vídeos cortos que ofrecen estímulos repetidos, el cerebro se acostumbra a ello y, cuando se ponen a los niños y niñas a realizar otras actividades pausadas como leer durante 15 o 20 minutos, no son capaces de prestar atención. Por ello, se le llama “cerebro palomita”, como palomitas explotando rápidamente.
Entonces, para prevenir este fenómeno o reducir el efecto, es importante que las familias sepan prevenir y poner límites necesarios en el uso de las pantallas. Esto no significa que se les restrinja totalmente, sino realizar ciertos acuerdos entre todos.
Artículo publicado en: www.elpais.es.
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