El pasado octubre se presentó una demanda contra Meta por desarrollar productos creados conscientemente para “enganchar” a niños/as (como el scroll infinito, el corto contenido, la reproducción automática, los “me gusta”, etc.); pese a que la compañía defendía la seguridad de los mismos, estas tácticas manipuladoras pueden ser aversivas para los cerebros en desarrollo de los jóvenes. A pesar de no haber una evidencia clara de estas influencias, sí la hay en cuanto a que los menores de 12 años que revisan sus notificaciones habitualmente son hipersensibles a las reacciones de sus iguales o que las horas posteriores de estar conectado/a se experimenta un aumento de sentimiento de soledad. Las redes tendrían un efecto multiplicador de síntomas y trastornos a los que ya se tenía una predisposición (ansiedad, depresión…).
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