El uso constante del teléfono móvil se ha convertido en una conducta habitual en la vida diaria, pero expertos advierten que detrás de este comportamiento aparentemente inofensivo se esconde una adicción silenciosa con efectos significativos en la salud mental.

Acciones como revisar el móvil al despertar o consultarlo de forma automática a lo largo del día reflejan un patrón cada vez más extendido y normalizado. Sin embargo, especialistas señalan que este tipo de uso puede derivar en ansiedad, depresión y una sensación persistente de agobio.

Desde la neurociencia, se explica que la interacción con las pantallas activa la liberación de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y al refuerzo de conductas adictivas. Este efecto se ve potenciado por el diseño de las redes sociales, que incorporan mecanismos como el scroll infinito, las notificaciones constantes y el consumo rápido de contenido, favoreciendo el uso prolongado de los dispositivos.

Ante esta situación, los expertos subrayan que no se trata únicamente de una cuestión de autocontrol individual, sino también del impacto de entornos digitales diseñados para captar y mantener la atención del usuario.

Como medidas preventivas, se recomienda evitar el uso del móvil al inicio y al final del día, establecer espacios libres de dispositivos en el hogar y realizar pausas tecnológicas periódicas, como el llamado “detox digital”. Asimismo, se insiste en la importancia de fomentar un uso consciente y equilibrado de la tecnología, integrando de forma saludable la vida digital y la presencial.

Diversas iniciativas educativas ya trabajan en promover una relación más crítica con los dispositivos, con el objetivo de prevenir riesgos y favorecer el bienestar psicológico en la era digital.

Noticia publicada en: www.lasexta.com.

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