El Gobierno de México ha puesto en marcha la prohibición total del uso de teléfonos celulares en las aulas y recesos de educación preescolar, primaria y secundaria. La presidenta Claudia Sheinbaum ha respaldado con contundencia la medida al comparar la adicción a los dispositivos con la dependencia a las drogas. Para mitigar el impacto y acompañar la transición hacia esta de las legislaciones más restrictivas de Latinoamérica, el Ejecutivo implementará un periodo educativo e informativo acompañado del refuerzo de las bibliotecas escolares y el fomento de juegos tradicionales. La iniciativa responde a datos alarmantes que señalan que los menores mexicanos pasan hasta siete horas diarias ante las pantallas, dedicando casi tres horas lectivas al ocio digital según el informe PISA 2025, lo que repercute en un menor rendimiento académico y un aumento del aislamiento y la ansiedad.

La regulación cuenta con un sólido respaldo social en el país, donde más del 83% de los progenitores expresa preocupación por el tiempo en pantalla de sus hijos y siete de cada diez apoya el veto, una postura que comparte el 80% del profesorado. Mientras que en el bachillerato cada centro determinará sus propias normas, la prohibición estricta en las etapas tempranas busca proteger la salud mental de los estudiantes frente a las redes sociales. Este movimiento normativo se produce además en un contexto de creciente presión internacional hacia los gigantes tecnológicos como Meta, salpicados por decisiones judiciales que cuestionan el diseño adictivo de sus algoritmos y su impacto nocivo en los menores.

Noticia publicada en: www.elpais.es.

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