El bienestar emocional de los jóvenes de entre 12 y 16 años ha sufrido un deterioro sin precedentes en España durante el periodo 2018-2022, según el Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia elaborado por UNICEF y la Universidad de Sevilla. La investigación refleja una duplicación en los índices de soledad (alcanzando el 13,6%) y un notable aumento de los sentimientos de tristeza, que rozan el 20%. El empeoramiento, generalizado en todos los indicadores analizados, afecta de manera más acusada a las chicas —debido en parte a la presión estética en redes sociales— y a los estudiantes procedentes de entornos socioeconómicos con menores recursos. Ante este escenario, la organización insta a convertir las escuelas en espacios donde solicitar ayuda resulte sencillo, reforzar la prevención sanitaria y fomentar un acompañamiento activo por parte de las familias.

Paralelamente, una macroencuesta del CIS revela un marcado desfase entre la vivencia de los menores y la visión del mundo adulto. Mientras los propios adolescentes normalizan el debate sobre la salud mental y rechazan el sesgo peyorativo de «generación de cristal», el 70% de la población adulta augura un futuro peor para los jóvenes que el de sus progenitores. Asimismo, la opinión pública adulta atribuye las dificultades de la juventud a factores externos: identifica la adicción a las pantallas, la falta de valores y la desatención familiar como los mayores problemas del colectivo, situando la salud mental en un marginal 2,9% de sus preocupaciones prioritarias.

Noticia publicada en: www.unicef.es.

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