El uso continuado de los teléfonos móviles entre los más jóvenes está alcanzando niveles de preocupación sin precedentes. Según advierte la psicóloga infantil Vanessa Martín, el gesto repetitivo de deslizar el dedo por la pantalla para consumir contenido en redes sociales —conocido como scroll infinito— obedece a un patrón neurobiológico idéntico al de las máquinas tragaperras. Esta mecánica está diseñada para estimular el sistema de recompensa del cerebro mediante dosis intermitentes de dopamina, lo que genera una alta expectativa de gratificación continua y dificulta la capacidad de los menores para interrumpir el uso del dispositivo por iniciativa propia.
La especialista señala que el riesgo de adicción se vuelve crítico cuando el tiempo de exposición supera las ocho horas diarias o cuando el entorno digital empieza a desplazar tareas fundamentales de la vida cotidiana. La hiperconexión prolongada no solo favorece el desarrollo de fatiga cognitiva, sino que altera directamente los periodos de atención y erosiona facetas clave del desarrollo infantil y adolescente, tales como el rendimiento académico, el descanso, el ejercicio físico y las relaciones interpersonales directas con la familia y sus iguales.
Frente a esta situación, la experta enfatiza la necesidad de fijar límites claros en el hogar y adoptar las recomendaciones oficiales de las asociaciones de pediatría. Entre las pautas propuestas destacan posponer el acceso al smartphone y promover actividades funcionales que estimulen la autorregulación y la tolerancia a la frustración. Fomentar alternativas de ocio fuera de las pantallas resulta esencial para evitar que el algoritmo sustituya hábitos esenciales y comprometa el bienestar emocional de los menores.
Noticia publicada en: www.lavanguardia.com.
Si quieres acceder a la noticia completa, haz clic aquí.