Tras los últimos datos obtenidos en la encuesta EDADES, la preocupación en el Parlamento Europeo ha impulsado la elaboración de un informe para mejorar la protección de los usuarios de Internet y dispositivos digitales. Los beneficios de las tecnologías son innegables, pero el diseño de sus aplicaciones, la disponibilidad constante, el streaming y otras plataformas pueden propiciar un uso inadecuado. Las tres grandes peticiones son: evaluar la situación (prohibiendo ciertas características del diseño de aplicaciones), desarrollar productos éticos (“derecho digital a no ser molestado”) y crear una lista de buenas prácticas, todo ello con el objetivo de evitar los efectos nocivos en la salud mental de los consumidores.
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